El efecto de la Isla de Calor en el patio de la escuela

Por Daniela Bruse Sin categorizar

La cuestión del empeoramiento de la isla de calor urbano y las amenazas para la salud humana es muy discutida e investigada en todo el mundo. Sin embargo, un fenómeno similar, que afecta a nuestros propios hijos cuando los consideramos seguros, recibe poca atención: la «Isla de calor en el patio de la escuela». Este efecto se debe a la falta de elementos de sombra y de superficies selladas, aquellas se encuentran en la mayoría de los patios y lo que causan una gran carga térmica para nuestros niños durante los descansos.

En un escenario escolar típico con un patio de recreo adyacente al edificio de la escuela, el PET se calcula en un día caluroso de verano con temperaturas entre 22 y 34 °C para una niña de 12 años con una altura de 1,50 m y un peso de 42 kg. A las 10 de la mañana y a las 12 del mediodía, las horas de descanso en las que los niños deben despejar sus cabezas y recargar sus baterías, el PET muestra valores extremadamente altos de hasta 58 °C, como se puede ver en las ilustraciones. Debido a la alta radiación solar y la baja velocidad del viento causada por los edificios circundantes, se crean condiciones extremadamente desagradables para los niños que juegan en estas zonas.

La piel de los niños tiene una mayor sensibilidad general a la radiación UV y las pausas tienen lugar en momentos de alta intensidad solar, así es hora de cuestionar el diseño del típico patio de colegio y replantearlo. Las áreas sombreadas por toldos o árboles y el uso de materiales naturales como virutas de madera y hierba facilitan reducir los efectos de la «isla de calor en el patio de la escuela». Estas medidas permiten a los niños utilizar su tiempo de descanso para jugar juntos, para apagarse y para percibir su estancia en el exterior como algo agradable.